Durante años, Nino Tusell buscó entender qué hace bueno a un café. Lo que comenzó como una curiosidad terminó convirtiéndose en una obsesión que lo trajo de vuelta a El Salvador, donde hoy busca servir algunos de los mejores cafés que produce el país.
Mientras el mundo vuelve su mirada hacia Latinoamérica, una generación de artistas, cocineros, fotógrafos y creativos salvadoreños empieza a preguntarse qué significa realmente construir una identidad cultural propia.