Emjay presenta "Me estoy volviendo loca", el álbum con el que promete sacudir la escena musical mexicana

¿Cómo se convierte una chica de Guadalajara en una sensación musical? Para Emjay, el secreto está en seguir los impulsos, no arrepentirse de nada y desafiar una industria que aún subestima a las mujeres.

Hay algo en la voz de Emjay que trasciende el ritmo de sus canciones. No es solo el timbre áspero y juguetón, ni la forma en que sus versos parecen más confesiones que estrofas. Es la sensación de que cada palabra arrastra consigo una vida entera, un pedazo de una historia que solo ella puede contar. La artista mexicana se ha convertido en una de las voces más prometedoras de la música contemporánea, no por casualidad, sino porque ha logrado convertir su vida —caótica, honesta, vibrante— en la materia prima de su obra.

María José De La Torre Villaseñor, conocida en la escena musical como Emjay, creció en Guadalajara, Jalisco, entre los pasillos rígidos de un colegio de monjas. Desde pequeña sintió que no encajaba. "Siempre fui la rebelde de la generación", confiesa sin rastro de amargura. Ese sentimiento de desajuste no la llevó al enojo, sino a la búsqueda.

Su infancia moldeó una joven inquieta, determinada a encontrar su lugar más allá de las paredes de la escuela. Cuando terminó el colegio, supo que tenía que salir al mundo. Canadá fue su primer destino, una decisión impulsiva que se convertiría en el punto de inflexión de su vida. Entre trabajos duros, incluido ser albañil y jefa de demolición a sus 19 años, Emjay descubrió algo más valioso que la independencia: encontró su voz.

La rebelde de Guadalajara
Desde las aulas de un colegio de monjas hasta liderar la nueva ola musical mexicana, Emjay transforma cada experiencia, incluso sus días como albañil, en fuerza creativa. Foto: Vago Music & Entertainment.

"Me acuerdo que mi papá me dijo: ‘Quiero que seas la mejor y que no te detengas’", relata. Esa frase quedó tatuada en su memoria y, eventualmente, en su piel: “Be smart and strong”. Dejó atrás la idea de estudiar arquitectura y apostó todo por la música. La Ciudad de México la recibió sin promesas ni certezas, pero con la energía de quienes no temen al fracaso. 

Llegó con pocos pesos en el bolsillo, lo equivalente a unos $400 dólares, y una mezcla de impulsos y fe. Encontró una comunidad de amigos artistas, influencers y creadores que se convirtieron en su familia adoptiva. "Aquí en la ciudad somos nosotros contra el mundo", dice con una sonrisa que desafía la nostalgia.

Emjay no pertenece a un solo género musical, por lo menos así se autodefine. Su proyecto se alimenta de todas las referencias que la marcaron desde niña: reggae, rock, indie, pop. "Nunca tuve una inspiración específica, siempre fue todo lo que me causara una sensación", explica. 

Emjay no solo sueña con tocar en Coachella. Sueña con abrir camino para que más mujeres conquisten la música urbana sin pedir permiso. Foto: Vago Music & Entertainment.

Esa mezcla desprejuiciada es palpable en su próximo álbum Me estoy volviendo loca, que verá la luz en abril de este año. Más que un ejercicio de estilo, el álbum es un viaje emocional. "No quiero que esperen géneros, quiero que sientan emociones", advierte. El álbum es el resultado de más de 70 canciones que nacieron entre el estudio, su libreta y montañas de café. 

Cada tema lleva impreso un pedazo de su proceso de autodescubrimiento. "Creo que el nombre lo dice todo. La gente esperaba que fuera un álbum completo de trap, pero yo toda la vida les dije ‘a ver, de mí no esperen nada’, porque a mí me gusta sacar de todo". 

Ese autodescubrimiento es parte de lo que la convierte en una voz tan potente para su generación. Emjay no pretende ser una heroína, pero sí una portavoz de quienes se sienten fuera de lugar, de quienes no encajan en moldes predefinidos. "Mi música refleja a los que no quieren seguir las reglas impuestas. Es para la generación que busca ser libre, que no le teme a ser diferente", dice con convicción. Y es que la libertad para Emjay no es una bandera, es una forma de vida.

Detrás de los “likes” y los “views”

En el estudio, su proceso creativo es tan caótico como visceral. "Todas las veces que voy al estudio son días de mucho café. Soy adicta al café mientras estoy en el estudio porque me da mucha energía", cuenta entre risas. Pero no todo es adrenalina. "Son días de buscar inspiraciones, de buscar referencias con los productores. Escribir en mi libreta —porque no puedo escribir en el celular— y dejar que salgan las ideas. Estar en el estudio son días de catarsis, pero también son muy divertidos". Esa dualidad entre lo intenso y lo lúdico define cada una de sus sesiones.

"No debería ser vergonzoso publicar tu música veinte veces al día. Es tu trabajo y hay que estar orgulloso", Emjay.

Emjay también abraza sin complejos la era digital, donde TikTok se ha convertido en un escenario alternativo para los nuevos talentos. "Creo que es esencial. Hay mucha gente que no toma en serio a los artistas que publican su música a través de TikTok. Suelen llamarnos tiktokers en lugar de llamarnos por lo que somos: artistas", señala.

 

Sin embargo, lejos de sentirse menospreciada, defiende la plataforma como una herramienta transformadora. "Las plataformas hoy en día son la manera orgánica con más alcance que puedes tener, además es gratuita y te genera una comunidad real. No debería ser algo vergonzoso publicar tu música 50 veces al día. Es tu trabajo y hay que estar orgulloso", confiesa.

La libertad como bandera
Con "Me estoy volviendo loca", Emjay no solo busca hacer música: quiere romper géneros, sacudir emociones y convertirse en la voz de una generación sin reglas. Foto: Vago Music & Entertainment.

Si algo define a Emjay es la libertad, una palabra que no usa a la ligera. "Para mí, la libertad es el derecho a elegir lo que realmente te hace sentir pleno", explica. Su música encarna esa convicción, desafiando las etiquetas y las expectativas de la industria. En el mundo del pop y el trap mexicano, donde las mujeres aún luchan por tener el mismo reconocimiento que los hombres, Emjay no busca ser una excepción. Quiere ser parte de la transformación. "No estoy peleando, pero quiero que nos visualicen igual que a los hombres, sin que nos exijan más ni nos critiquen diferente", relata.

Emjay ha vivido en carne propia la desigualdad de género dentro de la industria. Ha sido la única mujer en remixes donde no la nombraron como artista principal, y ha visto cómo sus colegas masculinos reciben reconocimiento con más facilidad. "No quiero que nos traten como más ni como menos. Solo quiero que nos vean como lo que somos: artistas", recalca. Su lucha es silenciosa pero constante. No grita, pero su música resuena con fuerza dentro y fuera de internet.

Cuando habla de sus referentes, Emjay no esconde su admiración por Rosalía y Bad Gyal. "Aparte de admirarlas musicalmente, las admiro artísticamente como personas", explica. "Sé que son mujeres que han llegado a la industria con un lema y con algo que quieren proponer, y lo han logrado". Más allá de la fama, lo que resuena en ella es la disciplina y la autenticidad que ambas artistas han demostrado. Emjay no sueña con imitarlas, sino con encontrar un punto de encuentro donde su energía se mezcle con la de ellas, creando algo único y aún más poderoso.

Lista para conquistar el mercado
De TikTok al escenario, Emjay demuestra que las plataformas digitales no definen a un artista, pero sí construyen comunidades reales que impulsan sueños. Foto: Vago Music & Entertainment.

Con una personalidad que oscila entre la introspección y la energía desbordante, Emjay se define a sí misma como electricidad. Es difícil no coincidir. Su presencia ilumina, sacude y deja una estela de emoción cruda. Sueña con tocar en Coachella, pero no hay prisa. Para ella, el verdadero triunfo no está en la meta, sino en la capacidad de seguir adelante. "Si de algo puedo dar un consejo a la gente es que no se rinda con sus sueños", dice con la convicción de quien ha trabajado para ganarse cada centímetro de su lugar.

Detrás de la energía vibrante de Emjay hay una mujer que, aunque se siente transparente en sus canciones, sabe que aún hay capas que el público no ha descubierto. "Me gustaría que la gente me vaya conociendo como soy, conforme vaya pasando el tiempo. No tengo prisa porque conozcan algo de mí. Me da mucho gusto que estén conociendo poco a poco más mi música", admite.

Emjay no busca ser el reflejo de nadie más. Su música, sus decisiones y su vida son el testimonio de que el arte más honesto nace cuando uno deja de pedir permiso y empieza a ser quien realmente es. Y si algo queda claro después de escucharla hablar —y cantar—, es que Emjay no solo promete ser la gran revelación de la música mexicana: ya lo es.

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