Mujeres sin filtro: las líderes detrás de N1CO, Vertex y April Store cuentan sus fracasos más grandes

Iliana, Sofía y Alicia no llegaron donde están por suerte. Sus caminos están llenos de decisiones difíciles, miedo, críticas y momentos en los que pensaron en rendirse. En Fuck Up Night: Mujeres Sin Filtro, abren sus historias para demostrar que el fracaso es solo otra cara del éxito.

El aire en la sala pesa diferente cuando las historias son reales. No hay discursos ensayados ni frases inspiracionales prefabricadas. Solo tres mujeres sentadas alrededor de una mesa, con las manos inquietas y las miradas cargadas de recuerdos. 

No parecen empresarias de manual. Son mujeres que han caminado descalzas sobre el filo de la incertidumbre, que han tropezado, sangrado y se han levantado. Esta no es una conversación sobre éxitos ostentosos. Es sobre lo que se pierde y lo que queda. Sobre tener miedo y hacerlo igual.

Nuestra plática también es un adelanto de Fuck Up Night: Mujeres Sin Filtro, un evento organizado por Impact Hub San Salvador que busca romper el mito del éxito fácil. La iniciativa, que forma parte de las actividades en torno al Día Internacional de la Mujer, ofrece un espacio para escuchar de primera mano cómo detrás de cada logro hay caídas, errores y aprendizajes esenciales. Es una invitación a ver el fracaso no como un final, sino como una parte inevitable —y necesaria— del camino al crecimiento personal y empresarial.

Abro la conversación con una pregunta que atraviesa la sala como una chispa: “¿Recuerdan el momento exacto en el que decidieron emprender? ¿Qué las impulsó a hacerlo?”.
Alicia Aragón, directora de crecimiento en N1CO. Foto: Mediana

Iliana Benítez, fundadora de Vertex, toma la palabra. Su voz, firme y sincera, revela la raíz de su camino. “Mis hijas”, dice, y las palabras parecen sostenerse en el aire. “Fui madre joven, a los 19 años. Emprendí por necesidad. Quería demostrarles que sí se puede”. Es la primera en su familia en emprender, y ha cargado con ese estandarte durante 16 años. Hablaba desde la experiencia de haber regresado a El Salvador en 2009, cuando el país estaba sumido en la incertidumbre. “Me decían que estaba loca por volver, pero solo uno de inmigrante sabe lo que se vive afuera”, añade, y sus palabras traen consigo el peso de quienes cruzan fronteras buscando una vida mejor, solo para descubrir que la verdadera batalla se libra al regresar.

Sofía Aparicio, fundadora de April Store, asiente mientras escucha. Ella también fue madre joven y también encontró en la necesidad el impulso para crear. “Trabajé antes, pero no me daban trabajo porque estaba embarazada. Me vi entre la espada y la pared”, confiesa. Su historia se desliza desde una llamada con su padre, quien le sugirió que abriera su propio negocio, hasta los días en que vendía ropa desde la pañalera de su hija, en los baños de los centros comerciales. “Nunca he tenido miedo”, dice. Su voz se endurece. “Al ser mamá joven, tenía esa necesidad de hacer algo más”.

Alicia Aragón, directora de crecimiento de N1CO, interviene. Su recorrido es distinto. Ella no empezó desde cero. Llegó al emprendimiento desde el mundo corporativo. “Soy una ‘corporate girl’”, admite con una sonrisa. Pero cuando la invitaron a formar parte de un nuevo proyecto —lo que más tarde sería N1CO—, se encontró ante una decisión difícil. “Lloré todo ese mes porque no sabía si estaba tomando la decisión correcta”, recuerda. La incertidumbre la acompañó durante meses, hasta que vio la marca florecer. “Ahora la marca es mía. Nadie me puede decir cómo deben ser los colores o cómo debe hablar. La construí desde los fundamentos”.

"Aprendí a no ser tan dura conmigo misma. Me disculpo, reflexiono y busco cómo sacar el coraje y la tristeza para seguir adelante", Iliana Benítez.

Luego llegó el momento de preguntar cómo enfrentan el miedo al fracaso, Iliana responde con una honestidad que estremece. “Primero, respirar. Aprender a reconocer en qué fallé y no ser tan dura conmigo misma”. Se hace coaching sola, busca libros, escucha podcasts y habla con empresarios de generaciones pasadas. “Me encanta aprender de otros, porque quiero dejar un legado que trascienda generaciones”.

Sofía habla de la moda, pero su respuesta va más allá de las telas. “Quiero que cuando lleguen a la tienda puedan proyectarse. Que sientan que lo que usan las representa. Por eso decidí enfocarme en prendas básicas que funcionen para cualquier escenario”. La tienda ya no es solo una tienda. Ahora tiene un taller de producción local y su marca ha desfilado en la Miami Swim & Resort Week. “Quiero que las salvadoreñas digan: ‘Hey, esta blusa que yo ando estuvo en Miami’. Eso es algo que con otras marcas no sentirían”.

Alicia, por su parte, revela la estrategia detrás de N1CO. “La clave ha sido no compararnos”, dice. “Nos enfocamos en un nicho joven, una generación que nació con un teléfono en la mano y quiere soluciones digitales”. La campaña de lanzamiento fue arriesgada, con el eslogan #ALVanca (“a la verga con la banca”), una declaración irreverente que hizo que todos voltearan a ver. “Queríamos romper con lo establecido y lo logramos”.

"Nunca he tenido miedo. Al ser mamá joven, tenía esa necesidad de hacer algo más y no me dejé detener", Sofía Aparicio.

Cuando Alicia menciona la campaña de lanzamiento de N1CO, una sonrisa traviesa se dibuja en su rostro. “Queríamos que nos voltearan a ver”, dice, y no es una frase vacía. Es una apuesta consciente en un mercado tradicional que no perdona la irreverencia. Los medios la llamaban para confirmar si “de verdad” ese era el mensaje. Alicia repetía: “Sí, sí, y sí”.

La plática transcurre hasta hablar sobre el impacto de sus negocios en el ecosistema empresarial de El Salvador, las respuestas son poderosas.
Iliana Benítez, fundadora de Vertex. Foto: Mediana

“Tenemos la responsabilidad de traer más currículums de mujeres”, dice Iliana. Habla de la fundación Muchas Más, donde apadrinan a niñas en el área STEM y ofrecen pasantías a mujeres que vienen de maquilas, cambiando vidas en el proceso. “El trabajo más grande que tengo es empoderar a mis hijas de 21 y 17 años”, confiesa.

Alicia habla del futuro. “Creo que del lado financiero hay un montón por hacer. Estamos en un país machista, pero quiero ser parte del cambio. En N1CO, la mitad del staff son mujeres y trabajamos con universidades para darles oportunidades reales en el sector tecnológico. Queremos ser el primer ‘unicornio’ de Centroamérica”.

"Esto tiene que ser divertido. Cuando miro hacia atrás, me pregunto: ¿me divertí? Si la respuesta es sí, sé que voy por el camino correcto", Alicia Aragón.

Sofía, pragmática, desromantiza el emprendimiento. “Emprendí por necesidad, pero no todas las mujeres deben sentirse obligadas a ser ‘su propia jefa’. No se trata de polarizar. Lo importante es que las mujeres sepan que hay opciones. Que pueden elegir emprender o ser parte de algo más grande, y que ambas cosas son válidas”.

La conversación termina con una pregunta final: si pudieran volver a hablar con sus versiones del pasado, ¿qué les dirían?
Sofía Aparicio, fundadora de April Store. Foto: Mediana

Iliana sonríe. “Le diría que se prepare más en finanzas y que no sea tan dura consigo misma”. Sofía asiente. “Me diría que todo va a estar bien. Que lo bueno y lo malo ayudan a crecer”. Alicia reflexiona. “Me diría tres cosas: no te enamorés tan pronto, hacéle caso a tu mamá, y todo llegará a su tiempo”.

Al final, las tres coinciden en una verdad sencilla y brutal: no hay que compararse. “Cada quien mide la felicidad de formas diferentes”, concluye Iliana. No es solo una frase bonita para cerrar la conversación. Es una verdad que han aprendido a golpes y encapsula el espíritu de la tarde. Mujeres que construyen, fracasan, se levantan y siguen, sin compararse, porque sus caminos son únicos y, por eso mismo, valiosos.

Si querés escuchar más de estas historias que no suelen contarse, Fuck Up Night: Mujeres Sin Filtro se llevará a cabo este 19 de marzo a las 7:00 p.m. en La Osadía. El valor de la entrada es de $6, y podés encontrar todos los detalles para adquirirla en la cuenta de Instagram del Impact Hub.

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