Sergio Alfaro, productor general y rostro más visible de Nuit Blanche San Salvador, nos guía en un recorrido íntimo por los preparativos, desafíos y secretos de esta noche cultural que convierte a San Salvador en un gran escenario artístico.
Lo que comenzó en 2016 en la Zona Rosa de San Salvador como una noche dedicada al arte y la cultura en las calles de la ciudad, se ha convertido en un referente de expresiones artísticas y culturales. Nuit Blanche es un proyecto emblemático de la cooperación francesa en El Salvador, nacido del esfuerzo y la colaboración con aliados que comparten la visión de un evento “loco” y “ambicioso”, como lo describe el propio Sergio.
Sergio Alfaro, director cultural de la Alianza Francesa de San Salvador, ha dedicado más de la mitad de su vida a la divulgación y promoción del arte y la cultura en el país. “El proyecto de Nuit Blanche fue una apuesta atrevida y, sí, un poco loca”, comenta Sergio con una sonrisa nostálgica. Es una tarde fresca y tranquila en la Zona Rosa de San Salvador. Mientras caminamos por las avenidas la Revolución y la Capilla —las mismas calles que, hace seis ediciones, albergaron la primera Nuit Blanche en el país—, Sergio nos comparte la historia detrás de un evento que ha redefinido el consumo cultural en la ciudad, abriendo sus espacios al arte y la creatividad de formas nunca antes vistas.
La inspiración surgió en las calles de París, donde esta “noche blanca” nació como una iniciativa cultural nocturna de la alcaldía parisina para acercar el arte a las personas de forma accesible y gratuita. “Queríamos replicar esa experiencia aquí, pero adaptada al contexto salvadoreño. Desde la Alianza Francesa, con el apoyo de otros centros culturales, escogimos esta zona porque en ella convergen la cultura, el arte y la vida nocturna”, explica Sergio, recordando aquellos primeros pasos junto al entonces director de la Alianza Francesa, Max Vasseur, quien añoraba la libertad de caminar y deambular por las calles.
Un espacio para la inclusión y el arte en todas sus formas

Sergio también ha sido profesor de francés y nos cuenta que la Nuit Blanche también es un juego de palabras que significa “desvelarse”. Algo así como clarearse en El Salvador. La idea es simple. Hay que sacar las obras, las instalaciones, los conciertos y que la gente pueda disfrutar en la calle de todas las expresiones artísticas que podamos imaginar.
Las primeras dos ediciones tuvieron una proyección de 1000 asistentes. Para sorpresa de Sergio y la organización, esa primera noche cultural recibió más de 6000 personas que descubrieron este oasis citadino para almas creativas.
Sergio también nos cuenta que la Nuit Blanche ha logrado un objetivo crucial en San Salvador: abrir el arte y la cultura a todo el mundo. “Este es un evento gratuito porque entendemos que la cultura suele percibirse como algo elitista, exclusivo. Queremos cambiar esa percepción y hacer que cada persona, sin importar de dónde venga, se sienta bienvenida a disfrutar de lo que ofrece su ciudad”, explica.
En la Nuit Blanche, los visitantes pueden disfrutar de arte urbano, teatro, música en vivo y danza en un entorno donde los museos, galerías y calles se transforman en escenarios accesibles a todos. “Con las primeras dos ediciones nos dimos cuenta de que había una sed de cultura que no habíamos anticipado", confiesa Sergio.
En cada edición, la Nuit Blanche incorpora nuevas iniciativas para asegurar que el acceso sea realmente inclusivo. “Este año tendremos intérpretes de lenguaje de señas y textos en braille para algunas exposiciones”, dice Sergio con orgullo, “queremos que nadie se quede fuera de esta experiencia cultural.”
Movimiento: una temática que da vida a la sexta edición

En esta ocasión, la Nuit Blanche se inspira en el tema “movimiento”, una idea que va mucho más allá de lo físico. “El movimiento es una reflexión sobre el cambio constante, la migración, la danza y, claro, el deporte, en un año marcado por los Juegos Olímpicos de París”, comenta Sergio mientras pasamos frente a una de las galerías que participan en el evento. Nos explica que la programación incluye una rica diversidad de manifestaciones artísticas que exploran la movilidad en todas sus formas, desde espectáculos de danza contemporánea hasta exposiciones que abordan el desplazamiento migratorio, una realidad profunda en el contexto salvadoreño.
La inauguración también está marcada por el “movimiento” en la fusión de distintas disciplinas. “Este año vamos a abrir con un espectáculo que mezcla música de cámara, danza y canto lírico con artistas como la soprano Gracia González, la Jóven Camerata de El Salvador y la Fundación Ballet de El Salvador. Esto va a ser a las 4:30 en la plaza Barrios, en el centro de San Salvador”, comparte Sergio con emoción. El programa continúa con la participación del coro polifónico de la Alianza Francesa y se anticipa a contarnos un poco sobre el evento de cierre.
La expansión al Centro Histórico
Después de las primeras dos ediciones en la Zona Rosa, el comité organizador decidió extender la Nuit Blanche al Centro Histórico de San Salvador, incorporando sus monumentos y espacios históricos. “El Centro tiene un peso cultural muy importante. Era inevitable que lo incluyéramos en el evento, y desde entonces se ha vuelto una de las zonas con mayor participación y concurrencia”, relata Sergio mientras nos encaminamos hacia el siguiente punto de interés en nuestra caminata. Esta integración del Centro Histórico no solo fue una decisión logística, sino también simbólica, buscando que el evento promueva la idea de una ciudad que se conecta y que se explora desde distintos puntos de vista.
En esta expansión, la Nuit Blanche ha logrado convocar a instituciones y marcas que, con entusiasmo, se suman a la celebración. “Tenemos marcas que financian el transporte entre zonas, empresas que apoyan en la comunicación y difusión del evento, y centros culturales que colaboran con sus propios proyectos y actividades. Esto se ha convertido en una gran red que impulsa la cultura y el arte”, cuenta Sergio.
Una experiencia de descubrimiento
El próximo sábado 15 de febrero celebramos la sexta edición de la Nuit Blanche, con el objetivo de hacer accesible la cultura para toda la población. En su experiencia, Sergio cuenta que por muy obvio que parezca, uno de los objetivos más importantes de la Nuit Blanche es acercar las creaciones culturales a las personas, recordándoles que el acceso a la cultura es un derecho para todo ciudadano.
Para Sergio, parte del atractivo de la Nuit Blanche es cómo invita a los asistentes a redescubrir la ciudad. "Queremos que cada quien viva la noche a su manera. La idea es que todos exploren, que se atrevan a caminar, a entrar en espacios que quizá antes no conocían", comenta mientras nos acercamos a Luma, uno de los espacios que ya preparan su participación para esta noche de arte y cultura.
Sergio destaca que, como parte de la experiencia, se han organizado caminatas culturales para motivar el movimiento peatonal en el circuito de San Benito y el Centro Histórico. “Este año queremos que la gente se dé cuenta de que es posible moverse en el espacio público, sentirlo propio y reconocer la cercanía de los espacios culturales”.
La Nuit Blanche en San Salvador es una vivencia que rompe con lo cotidiano y sorprende en cada esquina. Como Sergio lo describe, "Es ver cómo el arte se apodera de lugares inesperados. Podés cruzar una cochera y encontrarte con una exposición, o caminar por un pasaje y descubrir un concierto al aire libre", La visión de Sergio va más allá del evento en sí. La Nuit Blanche aspira a crear una conexión emocional con sus asistentes, una que les recuerde que la cultura está al alcance de todos y que, como ciudadanos, pueden ser actores en la vida cultural de su ciudad.
Hacer que todas las actividades sean gratuitas es un pilar fundamental de la organización y uno de sus objetivos principales del evento. Esto implica un esfuerzo conjunto de todos los involucrados, pues aunque el acceso para el público no tenga costo, detrás de cada actividad hay remuneración para artistas, técnicos, alquiler de equipo de sonido y tarimas. Sergio enfatiza la importancia de visibilizar este esfuerzo y valorar el trabajo de cada persona involucrada. "Muchas veces se piensa que, al ser gratis, todo se hace de forma voluntaria o sin costo alguno, pero es esencial reconocer el esfuerzo y dignificar el trabajo de quienes hacen posible esta noche", explica.
El legado de la Nuit Blanche

A medida que nuestra caminata llega a su fin, Sergio comparte sus deseos para el futuro del evento. "Quiero que la Nuit Blanche inspire a otros, que no sea la única oportunidad para vivir la ciudad así. Sería maravilloso que más instituciones y marcas se apropien del concepto, que creen sus propios eventos que den vida a la ciudad”, dice. Sergio sueña con una Nuit Blanche que, a largo plazo, se vuelva sostenible y se mantenga fiel a sus valores, incluso si él y otros miembros del comité no están.
Este año, la Nuit Blanche ha lanzado un sitio web que permite ver la programación en tiempo real, organizando las actividades según zona geográfica y detalles de accesibilidad. “Es como el hermanito menor de la Nuit Blanche”, bromea Sergio. "Queremos que el evento sea intuitivo y fácil de seguir para todos, por eso el sitio web les ayudará a armar su propia ruta, viendo qué actividades son pet-friendly o accesibles".
Finalmente, Sergio nos invita al evento de cierre en la plaza Barrios. "Es el broche de oro", dice, describiendo un espectáculo que unirá a Vacilarte, un colectivo de jóvenes artistas, con la banda Inflorescencia y el icónico grupo musical Los Hermanos Flores, en una fusión entre lo contemporáneo y lo tradicional. "Queremos que este cierre sea una celebración en toda regla, una noche para recordar".
Pocos esfuerzos sobreviven el paso del tiempo, seis ediciones ya es un gran éxito para una operación cultural en San Salvador. Con esta edición, la Nuit Blanche reafirma su compromiso de democratizar el arte y crear una ciudad donde la cultura esté al alcance de todos. Y mientras nos despedimos, Sergio nos recuerda que el verdadero valor de esta noche reside en el acto de descubrir, de compartir y de transformar la ciudad en un escenario donde cada persona es libre de elegir su propio camino.
"La Nuit Blanche es posible en El Salvador gracias a la iniciativa de la Alianza Francesa y la Embajada de Francia, en coproducción con Museo de Arte de El Salvador, CENTRARTE, Sociedad Dante Alighieri, Embajada de México, Autoridad de Planificación del Centro Histórico de San Salvador, Alcaldía de San Salvador Centro, Secretaría de Cultura de San Salvador, Instituto Municipal de Deportes y Recreación, Ministerio de Turismo, CORSATUR, Instituto Salvadoreño de Turismo, Ministerio de cultura y Parque Cuscatlán", puntualiza Sergio.
La Nuit Blanche 2025 también agradece el valioso patrocinio de Telus Digital, JCDecaux, Public, Publimovil, GK Máxima, Línea Ejecutiva, KUALI, Boom Pizza y Fundamides.